5 cosas que aprendí viviendo en Filipinas

Publicado el 29 marzo 2016

La escritora especialista en viajes Esme Fox pasó parte de su vida en Filipinas. Le pedimos que nos descubriera esta fascinante región…

Su capital es una locura, pero merece la pena verla

La ciudad Manila es una de las grandes megaciudades del mundo, se estima que en ella habitan unos 12 millones de personas y es una de las más densamente pobladas del planeta. Esto, por supuesto, implica que está abarrotada de gente, contaminada, ruidosa, caótica y con grandes atascos de tráfico. Una vez me tomó toda la noche,  viajar a un sitio que sin tráfico me hubiese tomado solo 45 minutos.

Sin embargo, debes ver más allá de esto, así encontrarás un lugar divertido y animado, donde los mochileros pueden disfrutar y explorar casi cualquier cosa que deseen, desde uno de los centros comerciales más grandes del mundo hasta gigantescos parques acuáticos. Algunos de los sitios destacados son la Chinatown más vieja del mundo y la prisión militar del Fuerte Santiago así como la impresionante Iglesia de San Agustín que data del siglo XVI.

Tiene algunas de las mejores playas del mundo

Al alejarse de la capital y de las áreas urbanas construidas, Filipinas es literalmente un paraíso, abarcando más de 7,100 islas que entre todas suman una línea costera de más de 30,000 km – la cuarta más grande del mundo. Así que no es sorprendente que tenga algunas de las mejores playas de la Tierra. Hogar de fina arena blanca, palmeras y cristalina agua con una excelente temperatura, existen multitud de albergues y cabañas al lado del mar, ideales para quienes quieren experimentar el paraíso sin salirse del presupuesto. Algunas de mis playas favoritas están en la isla de Palawan.

Su comida es… digamos, interesante

Al contrario de sus vecinos del sureste asiático como Tailandia, Vietnam e Indonesia, Filipinas no es muy reconocido por su cocina.   En la comida típica se utilizan muchas especies y chiles, y puede llevar un tiempo acostumbrarse. Y con delicias como patas de pollo asadas y balut – embrión de pato aún en su huevo – está claro que no es un gran destino, culinariamente hablando, para vegetarianos como yo. Incluso sus postres pueden ser un gusto adquirido: halo halo consiste en hielo triturado y leche condensada, cubierto con alubias rojas y maíz dulce.

Habiendo dicho esto, en Manila puedes encontrar comida prácticamente de cualquier sitio y en las islas los mariscos son de los más frescos y sabrosos que podrás encontrar en cualquier parte del mundo.

El mundo bajo las olas puede ser incluso mejor que el de arriba

Casi todas mis vacaciones en Filipinas las pasé en una de las islas vecinas, pero yo no pasé el tiempo tomando el sol en la arena. Por lo contrario, pasé explorando el fascinante mundo bajo el mar. Sus arrecifes de coral te permiten disfrutar de algunos de los mejores sitios para hacer submarinismo del mundo, – para mi, incluso mejores que la Gran Barrera de Corales.

Su gente es de la más amistosa que he conocido

Los filipinos son, por lo general, alegres y amables, dispuestos a dar la bienvenida a quienes viajan a su país. Les encanta celebrar festivales y fiestas a lo grande, la música así como también cantar, juegan un gran papel en su cultura. Aunque el idioma oficial es el filipino, el idioma no oficial es inglés y casi todos los lugareños lo hablan con fluidez, así que no tendrás ningún problema comunicándote.